PeriodicoAmigo.com
 



 
  Portada > Opinión de Lectores > Una Noche con los "Propios"
OPINIÓN
  • Editoriales
  • Lectores
  • CIENCIA & EDUCACIÓN
  • Becas y Convocatorias
  • Ciencia
  • Educación
  • DINERO
  • Empleo
  • Negocios
  • Servicios Públicos
  • GOBERNABILIDAD
  • Orden Público
  • Política & Gobierno
  • BUEN VIVIR
  • Culinaria
  • Belleza
  • Consejitos
  • ENTRETENIMIENTO
  • Actividades
  • Deportes
  • Don Gumercindo Pregunta
  • Música, Teatro y T.V.
  • OTROS
  • Clasificados
  • Emigración
  • Perfiles
  • Religión
  • Tráfico
  • REGIONAL
  • La Calera
  • Antioquia
  • Madrid
  • CONTÁCTENOS
  • Publique su Artículo
  • Publique sus Páginas
  • Envíenos sus Comentarios
  • Equipo del Periódico
  •  


    Una Noche con los "Propios"

    Por:
    Sandra Milena
    Aristizabál Salguero

    Sandra Aristizabál, estudiante de periodismo de la Universidad Externado de Colombia, acompañó a oficiales de la policía cívica y comunitaria de Bogotá en una noche de patrullaje. A continuación presentamos su relato de la experiencia.

    Eran cerca de las 10:00 de la noche y cada una de las unidades se preparaba para formar. Yo estaba muy cerca de ellos prestando atención a lo que hacían y escuchando las instrucciones de la subteniente Luz que decía: "Esta noche solo habrán 21 unidades, así que con energía, contarán con todo el apoyo necesario y espero que hayan descansado".

    Al principio sentí muchos nervios porque sabía que íbamos hacia un barrio al sur de Bogotá algo peligroso, llamado Diana Turbay, pero cuando me fui con la patrulla número ocho, que se compone de dos policías cívicos y uno comunitario, me dijeron que les habían cambiado la ruta para el barrio Rionegro en la Localidad de Barrios Unidos; no lo conocía y me dispuse a observar. A las 10:41pm salimos de la estación y nos dirigimos hacia el barrio indicado.

    Requisas y Menores en la Calle

    A las 11:02 de la noche llegamos, empezamos a dar vueltas. El sector estaba bastante solitario. Los policías cívicos y el comunitario se bajaron de la patrulla tan pronto vieron a dos hombres al frente de una casa; solo era para verificar los antecedentes de las motos que tenían y a los hombres solo los requisaron; todo marchaba bien. La noche transcurría lentamente y el frío aumentaba. Los policías al ver grupos de cinco o más personas no se bajaban del carro porque su vida podía estar en juego si se enfrentaban a un grupo de personas mayor a ellos, así que solo requisaban cuando veían pocas personas. En ocasiones, si la situación se pone complicada por un conflicto con muchas personas, ellos piden refuerzos de otras patrullas para que ayuden con la situación.

    Entre las 11:12 y las 11:25 de la noche, los policías requisaron a una serie de personas que se encontraban en la calle. Primero fue en un parqueadero gigante en donde solo guardaban mulas, busetas y camiones. Allí el interés era verificar las placas de algunos carros y encontrar alguno sospechoso. Allí mismo luego se requisaron a un par de jóvenes vestidos de ancho que caminaban por la calle. En efecto uno de ellos era menor de edad y la orden de los policías fue que regresara para la casa.

    Policía: "Se tiene que ir para la casa; estas no son horas de que un menor de edad este por ahí"

    El niño no dijo nada; solo se retiró del lugar. Su amigo se fue por otro lado.

    El reloj marcaba las 11: 36pm; en ese momento pasábamos por una cuadra llena de jóvenes con cara de menores de edad. Los policías se volvieron a bajar de la patrulla. Esta vez parecía que la noche se iba a mover más. La gente que estaba allí solo observaba a estos hombres mientras ellos hacían preguntas del lugar, que al parecer era el garaje de una casa desocupada. Una mujer de contextura baja y algo preocupada empezó a dar explicaciones de aquella fiesta, decía: "ahí hay gente que no está invitada; no estamos cobrando la entrada, es la fiesta de unos muchachos y los que están aquí afuera solo quieren dañarnos todo; en serio, yo conozco a los muchachos que están adentro". Algo asustada e inquieta empezó a decirle a la gente que estaba en la calle que se retiraran, que ya sabían muy claramente que no estaban invitados. A su vez, la policía empezó a sacar a los menores de allí porque de lo contrario se los llevarían a todos para la UPJ.

    Retornamos al carro; adelante iban los de la policía cívica, mientras que yo estaba en la parte de atrás junto al policía comunitario. Continuamos la inspección de aquel barrio.

    La Zona de Tolerancia

    La situación parecía controlada y la calma del barrio era aún más notoria mientras la noche transcurría, así que los policías decidieron ir hacia la zona de tolerancia del barrio 7 de Agosto para observar un poco el entorno. Lo primero que encontramos frente a "Los Cisnes", un motel de letrero rojo y muy notorio, fue un señor comprándole bazuco a una mujer algo desaliñada y de cara muy poco amistosa. Los policías actuaron de inmediato; se bajaron del automóvil y requisaron a este hombre de tez morena, al parecer debido al sol de muchos años, y le quitaron una pipa que parecía hecha por él mismo. A la mujer no le hicieron nada, solo le dijeron que no la querían ver más por esa zona. Ambas personas desaparecieron del lugar.

    Bar "Picardias", "A donde Tonys", eran los letreros que alcanzaba a ver por la ventana mientras avanzaba el carro. Todos estos eran moteles de luces rojas y puertas algo clandestinas, con personas afuera invitando a todo carro que pasara por en frente. Cuando paramos en frente de uno de los moteles, un hombre se acercó al carro, pero al ver que eran policías los que estaban adentro, se retiro un poquito. Fue un algo cómica la expresión de ese hombre al ver que no éramos "clientes".

    Los Disparos

    Después de decomisar la pipa, continuamos en busca de una nueva situación que afrontar y un nuevo problema para resolver, con el ánimo relajado y un ambiente de calma dentro del carro. Pasamos por el frente de otro parqueadero, pero en cuestión de segundos retrocedimos porque acabábamos de ver a un hombre empujando de forma violenta a un joven, tal vez de unos 14 o 15 años. Los policías actuaron de inmediato; se bajaron rapidísimo del carro y empezaron a preguntar a una mujer que se encontraba afuera lo que había pasado. El hombre y la joven habían ingresado a la calle 67 No 16 - 10, dirección de aquel parqueadero.

    EL ambiente se volvió denso. Lo policías entraron al parqueadero; yo lo único que hice fue quedarme en el carro a la espera de una noticia sobre los hechos, pero poco a poco fui saliendo. Intenté acercarme a la puerta de aquel lugar pero salí corriendo tan pronto escuché tres disparos; me asusté y como en tres zancadas llegué al carro de nuevo; me lancé sobre el suelo y esperé. De un momento a otro llegaron los refuerzos; cuatro patrullas llegaron al lugar de los hechos y el despliegue de los policías se hizo notar al instante. La inteligencia estaba confrontándose con aquel hombre violento y algo borracho.

    Mientras que los policías capturaban al hombre y lo sacaban del parqueadero, me dediqué a preguntarle a los familiares qué había pasado. Una de las hermanas me dijo: "él reaccionó así porque la mujer lo vio salir de un motel con otra vieja, entonces ella lo amenazo diciéndole que se iba de la casa; él la amenazó peor diciéndole que si se iba le pegaba o bien la mataba; además estaba armado y temíamos por eso, que nos matara aquí a todos".

    El señor que estaba un poco borracho y como loco solo gritaba: "Mátenme, solo me quiero morir, policías hijuep… mátenme, no quiero vivir". Se le confiscó un revolver 28 largo, que según los policías, él había arrojado después de hacer los disparos. El señor fue llevado a la UPJ en la Estación de Policía de Barrios Unidos. Allí curiosamente se encontraban retenidos algunos de los menores de edad que estaban esperando la oportunidad para entrar a la "chiquiteca" en el barrio Rionegro y que horas antes ya habían sido advertidos por los policías de la patrulla ocho.

    Ya era casi la 1:30, nos encontrábamos en la UPJ de la Estación. El hombre fue detenido por 24 horas. Mientras el policía comunitario hacia el informe sobre lo sucedido, los policías cívicos y yo esperamos afuera. Poco a poco llegaron padres de familia solicitando a sus hijos.

    Cerramos Sanos y Salvos

    Cerca de las 2:00 de la mañana, tomamos un descanso y paramos en un restaurante. Lo más curioso fue que estaba lleno de mariachis. Los policías no paraban de comentar sobre lo que acababa de suceder y obviamente el pánico que habían pasado.

    A las 2:30 de la mañana seguimos dando vueltas por ese barrio que nos había pegado tremendo susto. No faltó la persona que estaba en una esquina fumando marihuana. De nuevo, los policías se bajaron del carro, requisaron a esta persona, bajito, delgado y de ojos algo rojos, un poco nervioso. Le encontraron una sustancia llamada "Tedrant". Según el sospechoso, era una medicina para los bronquios. Considerando algo dudosa la respuesta, los policías optaron por llamar a los médicos de la Policía Cívica para averiguar de qué se trataba y efectivamente resultó ser un broncodilatador. Lo que no se sabe es qué hacia este hombre con é. Además, se le encontraron muchísimos condones. Este fue un hombre muy raro y se le dio la orden de salir de la zona.

    Minutos antes de que se acabara la labor de esa noche, en otra esquina del mismo barrio, requisaron a dos jóvenes. Uno de ellos portaba una pipa y cigarrillos.

    Fecha de Publicación: Abril de 2008

     


    Bienvenida


    Foro de Discusión
     

    ...Viaje a Estados Unidos


    Programa de
    Becas Fulbright


    Todo sobre
    Colfuturo

    Fotos del Desfile de Independencia



    Copyright © 2003-2008 Periódico Amigo - Todos los derechos reservados
    Importante Nota Legal