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    La Casa de
    los 2 Balones

    La Calera (Cundinamarca), Junio de 2007

    Hace dos años Juan Sebastián De Zubiría, un joven que había decidido cambiarle el rumbo a sus sueños, cambió su vivienda de la ruidosa ciudad de Bogotá, por la tranquilidad de la vereda de San Rafael de La Calera. Juan Sebastián inició un ambicioso proyecto para jóvenes con problemas de comportamiento; estableciendo un "hogar" para adolescentes y comenzó a desarrollar con ellos un nuevo modelo de formación de competencias.

    Es así como este joven de 28 años, luego de sufrir un grave accidente en parapente que le dejó parapléjico durante varios meses, cambió su proyecto de vida y comenzó a darle esperanzas a muchos jóvenes que no le encuentran sentido a su existencia y que desarrollan comportamientos depresivos, ansiedad, trastorno negativista desafiante, entre otros.

    Juan Sebastián creó un lugar acogedor en una casa como cualquiera, que conocemos como "la casa de los dos balones". Allí construyó lo que podemos denominar un "hogar" para adolescentes, en el cual se implementó el modelo de Pedagogía Afectiva, desarrollado por la Red Afectiva, institución que dirige Juan Sebastián.

    Al llegar a la casa de los dos balones, se puede encontrar a una familia, conformada por los profesionales Gloria Bautista, la pedagoga, Diego Trujillo, el psicólogo y Juan Sebastián, el director de la fundación. Ellos hacen las veces de padres y educadores. Es una familia en la cual cada miembro tiene un rol activo; todos hacen parte de esa construcción, todos cultivan su crecimiento personal y las buenas relaciones. Diariamente hacen ejercicio, colaboran con los quehaceres de la casa, la preparación de los alimentos, el desarrollo de las tareas académicas y el deber de trabajar por descubrir y desarrollar los propios talentos, en medio de un ambiente en el cual está restringido el uso de la luz eléctrica. Allí no existen los televisores, los aparatos de alta tecnología musical o visual. Tan solo el computador y el teléfono hacen parte del desarrollo de actividades para algunos jóvenes que se encuentran en fases avanzadas del proceso.

    El afecto siempre está presente; no existe la indiferencia; a cambio de ello, cada joven debe cumplir con unas normas estrictas dirigidas a promover el respeto por los compañeros y por las personas que dirigen el programa y a superarse como persona cada día con capacidades particulares y especiales. Esto con el fin de que los jóvenes se construyan como seres humanos disciplinados, equilibrados psicológica y afectivamente y por ende personas Felices, que constituye la finalidad del programa en formación de competencias afectivas.

    El programa individual en el Centro La Esperanza está dirigido a jóvenes de 13 a 20 años (han trabajado con personas de mayor edad), que son sumamente agresivos, se comportan de manera desafiante hacía los adultos, son desobedientes constantemente y por su comportamiento han sido expulsados de la institución académica. El programa tiene una duración de cinco meses aproximadamente y se desarrolla en cuatro fases que inician cuando el joven es internado en el centro y finaliza en su reestablecimiento a su entorno familiar, académico y social.

    Las fases comprenden:
    1. Adaptación, comprensión de normas estrictas.
    2. Exploración de talentos, proyecto de vida y trabajo en hábitos de autoadministración y autocuidado.
    3. Desarrollo de sus talentos, fortalecimiento de interacciones adecuadas con otras personas y de roles de liderazgo.
    4. Reincorporación académica o laboral según el caso.

    De esta manera Juan Sebastián ha desarrollado a nivel personalizado el programa de Pedagogía Afectiva como parte de la Red Afectiva que él mismo dirige y que nació de la nueva oportunidad que la vida le brindó, luego de su accidente y de su experiencia de 10 años en la educación al lado de su padre Miguel De Zubiría, reconocido psicólogo que implementó el modelo de Pedagogía Conceptual en la Fundación Internacional Alberto Merani.

    El modelo de la Red Afectiva es un valioso aporte a la educación actual, teniendo en cuenta los cambios que ha sufrido el núcleo familiar y la escuela; los ambientes más importantes del ser humano en su niñez y adolescencia, en donde se construyen sus valores, afectos, motivaciones, pero en los que irónicamente, cada día se encuentran más padres y maestros ausentes afectivamente y con falta de habilidades sociales que no saben cómo promover el aprendizaje y desarrollar esos vínculos afectivos necesarios, cultivar valores, hábitos y disciplina, apoyar capacidades, desarrollar autoestima y un proyecto de vida con sentido que ate a esos niños y adolescentes a la vida.

    Si usted desea tener más información sobre este tema puede comunicarse con el Centro Campestre La Esperanza en el teléfono 860-2957 o celular 300-551-4760. También puede visitar la página http://www.pedagogiaconceptual.com

     


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