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    "Una Voz Que No Callará"
    Entrevista a Alfredo Molano

    por: Yurany Venegas y Alexandra León

    La Calera (Cundinamarca), Diciembre de 2006

    Alfredo Molano, un caleruno de quien el municipio tiene razón de estar orgullozo, es un periodista internacional, quien se ha destacado por su objetividad ante temas políticos, aunque esto le produjera serios problemas y complicaciones.

    La historia familiar de él es muy singular ya que son aristócratas. Cuenta Molano con una sonrisa en sus labios, que ellos querían que yo estudiara derecho, incluso ya estaba matriculado en el Rosario, pero pasé en la Universidad Nacional, para estudiar sociología, eso si me "gustaba". "Pero después de un tiempo me di cuenta que esto no era lo mío, no era lo que yo esperaba, y como yo quería trasmitir mis conocimientos a las demás personas, empecé a trabajar haciendo reportajes para un periódico".

    A unos momentos de haber iniciado la conversación a Alfredo le suena su celular y mientras lo contesta, nos quedamos observándolo un rato, podemos ver que es una persona sencilla que no podría hacerle daño a nadie, es un anciano tierno, el cual simplemente dice lo que es sin necesidad de ocultar nada, termina su conversación, muy respetuosamente dice "que pena son gajes del oficio, en que íbamos".

    Le preguntamos, por qué dejo de ejercer. Con cara de enojo nos contestó que porque cuando él trabajaba en El Espectador hacia criticas de Castaño, pero eso no gusto mucho ya que vinieron amenazas muy fuertes y homicidios a colegas como a Maria Edilsa, "algo injusto ya que ella no tenia nada que ver con lo que yo escribía." Debido a esto tubo que estar custodiado por guarda espaldas por dos años, por lo que comenta no le gusto mucho estar entre armas "estar rodeado de armas es lo peor que le puede pasar a una persona" dijo.

    Angustiado mira su reloj contando que "una mañana amanecieron unos tipos rodeando la casa, unos campesinos le avisaron y no tuvo dio mas remedio que mandar a los escoltas para le pidieran papales a los intrusos, pero resulta que eran del ejercito y pues hay ni modos, no se podía pelear contra ellos".

    Le toco irse del país con toda su familia para España ya que le daban asilo político. Vivía de lo que le pagaba el gobierno y de trabajos que realizaba, a los tres años se fue para San Francisco, debido a que le ofrecieron una beca para una especialización en comunicación social por un año. Al año siguiente le ofrecieron un puesto de profesor y él acepto encantado, pero quería regresar a su país, y así lo hizo.

    Luego de cinco años largos llego de nuevo a su hogar, su patria, refiriéndose a que es feo estar lejos de la familia por temor de lo que les puedan hacer, pero para Molano el tema de las amenazas ya está en el pasado, dice que eso para él ya no es preocupación debido a que si le pasara algo será por que le tiene que pasar y ya, pero aun las amenazas no han terminado. Todavía le llegan por mail. Contento dice que ya no le preocupa eso.

    Desafiando a los que le quieren hacer daño, el sale solo a la calle en el automóvil, caminado solo o acompañado, porque ya no necesita de las armas para tener una vida normal, aunque siga haciendo esas criticas.

    Ha escrito veinte libros, se ha metido en el papel de los vendedores ambulantes, de los policías antimotines, etc. Escribe historias entre, ellas "100 horas como vendedor ambulante". El quería sentir lo que los ambulantes sienten a la hora de no poder vender nada, con una mirada picara dice que a él le gusta estar en los pantalones de otras personas par poder hacer mejor su trabajo.

    Comenta que se ha ganado el premio Simón Bolívar por el programa Travesías, La orden de la democracia, Premio a la excelencia por la Universidad Nacional.

    La entrevista no pudo ser más extensa debido a que Alfredo estaba en una reunión familiar, pero queda claro que es una persona común y corriente que tiene una forma de pensar como todos deberíamos tenerla, ya que escribe las cosas como son sin temor de lo que pueda pasar.

    Lastimosamente en este país no se respeta la libertad de prensa. Esto no debería estar pasando ya que no es justo que por decir la verdad maten a personas inocentes. Hay personas que tienen que estar en otro país y que perfectamente podrían estar acá, pero como hay diferentes organizaciones a las cuales no les conviene que se sepa la verdad, desaparecen lo que no les conviene.

    Alfredo enseña que hay que luchar por lo que se quiere sin temor a nada y que no hay que dejar de lado lo que se esta haciendo "ya que hay que luchar por lo que queremos".

     


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