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    Opinión de Lectores:

    Carta a los Editores
    de El Tiempo

    Por: José Mª. Rodríguez G.


    Washington (EEUU)
    ., Agosto 2005

    Sres. editorialistas de El Tiempo:

    Me preocupan las peligrosas ideas sobre "terrorismo" que leo en algunos de las columnas editoriales y en la opinión de sus lectores.

    Es obvio que cada persona tiene derecho a su propia opinión personal, tanto el columnista como el lector, pero esto se vuelve un problema cuando la tendencia es a basarse en la ideología de la interpretación y no en la consecuencia de los hechos. Quisiera ser más claro. Yo no hablaría de "terrorismo" católico para referirme al IRA irlandés, porque muchísimos católicos considerarían que los católicos no son terroristas ni que el catolicismo es terrorista, y si algunos hoy católicos se hallaron embarcados en acciones violentas masivas en el pasado, como las cruzadas, o en el presente, como el IRA, eso tampoco quiere decir que exista un terrorismo católico.

    Por las mismas razones tampoco puedo hablar de un "terrorismo" musulmán.

    El hecho de que el cristianismo se haya desarrollado en organizaciones ilegales y clandestinas durante el imperio romano no le agrega méritos terroristas. El "terrorismo" es hoy un término abusado e incompetente para referirse a la complejidad de violencia armada que existe contemporáneamente.

    No me dan mucha confianza los colombianos que viven la realidad de las FARC y las autodefensas, han tratado innumerables fórmulas para controlarlas, pero con tan escaso éxito que las FARC y las autodefensas son hoy parte de la vida diaria colombiana y todavía un problema por resolver.

    Si yo fuera inglés o español, el consejo que yo buscaría no sería el de los colombianos ni el de los judíos.

    Sin embargo, columnistas y lectores colombianos se aventuran a propagar gratuitamente su adherencia a diferentes soluciones para la violencia armada de algunos grupos musulmanes. Sin originalidad, algunos colombianos piensan que hay que comenzar a desconfiar de todo musulmán y otros a pensar que las creencias musulmanas deben exterminarse, tanto como abogar por la destrucción de los musulmanes.

    Si Santo Tomás todavía es un santo católico y Colombia es todavía el país del Sagrado Corazón de Jesús, yo no entendería qué regla de confianza y qué corazón dirige a los colombianos que quieren llevar humanismo y paz al mundo, o por lo menos a los musulmanes.

    Pensaría que en vez de estar especulando con las recientes explosiones en el sistema de tránsito público de Londres, los colombianos deberían informarse lo más que pudieran sobre las características de esos "terrorismos" para observar las diferencias del "terrorismo' en otros países y profundizar mejor el conocimiento de su propio "terrorismo" nativo, con el que conviven diariamente.

    Por ejemplo, Osama Bin-Laden no quería tropas infieles (no-musulmanes) en el país de La Meca. Después del ataque a las torres gemelas de Nueva York, los Estados Unidos retiró sus tropas de Arabia Saudita.

    Osama Bin-Laden quería una plataforma mundial para sus purista musulmanismo ortodoxo. El presidente Bush convirtió a Osama Bin-Laden y su organización Al-Qaida en los enemigos mas grandes del mundo, que reemplazan al comunismo y que comienzan una guerra prácticamente interminable, considerando que sublevaciones, insurgencia y oposiciones armadas nunca han dejado de existir ni dejaran de existir a través de la historia. Osama Bin-Laden y Al-Qaida obtuvieron su plataforma mundial con sólo destruir las torres gemelas de Nueva York por una suma de dinero casi insignificante.

    Osama Bin-Laden nunca pudo influenciar a Sadam Hussein, quien con su secularismo aplastó la influencia religiosa en un país que Osama Bin-Laden considera estratégico para influenciar el mundo árabe. El presidente Bush y sus Halcones forzaron una guerra casi personal contra Sadam Hussein sin pensar en el interés tan profundo que sectores religiosos como los Shia e Irán tenían de quitarse de encima el obstáculo de Sadam Hussein para extender su propia influencia en la región. Hoy en día Irán e Irak son "hermanos" y el subsecuente establecimiento de Al-Qaida en la región es bien conocido por el público.

    El cambio de la vieja guardia de Al-Qaida por la nueva guardia no ha cambiado en nada los objetivos ni las técnicas de sus tácticas y estrategia. Las explosiones en el tránsito público londinense lo demuestran.

    No he leído ningún columnista ni ningún lector de El Tiempo que haya observado la política de los grupos armados musulmanes. Lo único que se puede leer es el eco que los colombianos hacen del presidente Bush, una persona fundamentalmente tan religiosa como Bin Laden, y de sus acusaciones de que Al-Qaida es un demonio destructor de vida inocente. Para Bin-Laden la vida inocente de Nueva York le dio más avances políticos de los que él mismo esperaba. Las acciones de Madrid yLondres han seguido la pauta, especialmente las de este último ha puesto al mundo en el estado psicológico que Al-Qaida buscaba: Extrema seguridad para romperla a su manera y en el momento más inesperado.

    Uno de los objetivos de Al-Qaida es la desestabilización económica de los Estados Unidos, y otros países, y no existe mejor forma de lograrlo que convirtiendo a la seguridad en la prioridad numero uno de sus economías. Billones de dólares son gastados semanalmente en seguridad, en forma directa o indirecta. La seguridad en Iraq, por ejemplo, es una de las más costosas del mundo. Intereses económicos y militares estadounidenses pagan muy alto por su seguridad. Al-Qaida está demostrando que la ocupación de Iraq le cuesta un ojo y una pierna a los Estados Unidos. El ataque a Londres re-afirmó la necesidad de seguridad, la seguridad no es gratis, y el hecho de que Al-Qaida seguirá rompiendo esa seguridad con originalidad. Entre más seguro sea el país, de mayor impacto mundial será la ruptura de esa seguridad. Si los británicos hacen una rápida y efectiva investigación o si los judíos matan militantes inmediatamente, en ningún momento esas acciones tapan el hecho de que sus seguridades fueron rotas, por el contraio esas acciones solo enfatizan y magnifican la ruptura de su seguridad, no dejándoles otra alternativa a esos países que caer en el juego táctico del "terrorismo", que es re-enforzar la seguridad, construir las más inimaginables protecciones y atacar preventivamente, demostrando que su inseguridad es tan grande como la seguridad que construyen.

    Perdone, si me he referido suficientemente a Al-Qaida, pero el hecho de que sus columnistas y lectores parecen entender que los grupos armados musulmanes tienen demoníacas raíces religioso-culturales y no que sus raíces son mayormente políticas vestidas de religiosidad y con acciones tan in-humanas como han sido las de bombardear Hiroshima, NAPALM Vietnam o destruir Falluja, fue lo que me hizo traer alguna información sobre Al-Qaida.

    Me gustaría leer análisis del "terrorismo" colombiano. Me imagino que las FARC y las autodefensas están compuestas de colombianos, en su mayoría campesinos. Entiendo que no hay una distribución justa de la riqueza en Colombia, que el campesinado es una Colombia abandonada y que cualquier forma de fratricidio no es la solución.

    Mi opinión es que el Plan de Justicia y Paz es desafortunadamente de coyuntura política y no incluye puntos de distribución de tierras, inversiones en comunidades agrícolas campesinas, nuevos mercados para la exportación de productos agrícolas por cooperativas campesinas u otras medidas que erradiquen la causa de los grupos armados. Desmovilizar los grupos armados con pañitos de agua tibia y dejar intacta la infra-estructura económica que los genera es sólo dejar el terreno libre para nuevas generaciones de grupos armados.

    El Plan de Justicia y Paz no necesita de apoyo internacional. Es un plan interno de los colombianos que ellos mismos pueden apoyar por su cuenta.

    No es bueno que el Plan de Justicia y Paz se convierta como el Plan Colombia, el plan que les dice a las FARC que el ejército colombiano solo es incapaz de contener su avance. El Plan Colombia demuestra la debilidad de las instituciones colombianas de gobierno, porque la contención de las FARC depende de la asesoría y de los millones de dólares estadounidenses. El Plan Colombia le dice a los colombianos que Colombia no puede, lo que precisamente es la estrategia de las FARC, demostrar que Colombia es un gobierno débil, incapaz, y títere de los Estados Unidos. Aunque el gobierno siga distraído con los métodos delictivos de las FARC, en ningún momento puede descuidar que Colombia tiene una independencia de gobierno, una capacidad de negociar exitosamente sus problemas internos y, aunque no lo quiera, una capacidad de cambiar la infra-estructura del agro.

    Colombia puede transformar un problema de "terrorismo" en un plan de desarrollo agro-pecuario con ganancia efectiva para el campesinado colombiano. La ganancia de cada colombiano es una ganancia para el país.

    En conclusión, pienso que el "terrorismo" no es lo mismo en todas partes y que aunque algunos grupos armados de por si sean intimidadores eso no es suficiente para llamarlos "terroristas". Y pienso que Colombia es un país rico en recursos que no puEn general todo grupo armado sería terrorista, incluyendo la policía, que fue creada para disminuir la delincuencia por el miedo a ser "cogido". pede usar por si mismo y de gentes inteligentes y tesoneras que no han encontrado un objetivo grande para su unidad a largo plazo.

    Ojala sus columnistas y lectores se ocuparan de opinar sobre la Colombia en la que ellos quisieran vivir y que sus opiniones nos informen en vez de convencernos. Es mejor dejar a los lectores hambrientos por información que englutonados de ideas, en la mayoría de los casos peligrosas.

    José Mª. Rodríguez G.
    Washington

     


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