PeriodicoAmigo.com
 



 
  Portada > Opinión de Lectores > Terrorisomo: Violencia Incontrolada
OPINIÓN
  • Editoriales
  • Lectores
  • CIENCIA & EDUCACIÓN
  • Becas y Convocatorias
  • Ciencia
  • Educación
  • DINERO
  • Empleo
  • Negocios
  • Servicios Públicos
  • GOBERNABILIDAD
  • Orden Público
  • Política & Gobierno
  • BUEN VIVIR
  • Culinaria
  • Belleza
  • Consejitos
  • ENTRETENIMIENTO
  • Actividades
  • Deportes
  • Don Gumercindo Pregunta
  • Música, Teatro y T.V.
  • OTROS
  • Clasificados
  • Emigración
  • Perfiles
  • Religión
  • Tráfico
  • REGIONAL
  • La Calera
  • Antioquia
  • Madrid
  • CONTÁCTENOS
  • Publique su Artículo
  • Publique sus Páginas
  • Envíenos sus Comentarios
  • Equipo del Periódico
  •  



    Opinión de Lectores:

    Terrorismo: Viloencia
    Incontrolada

    Por: Manuel Villacorta*

    Bogotá D.C., Junio de 2005

    TERRORISMO: VIOLENCIA INCONTROLADA, DOLOR INTERMINABLE.

    "
    Ojo por ojo, y el mundo acabará ciego”.
    Indira Gandhi

    Por Manuel R Villacorta O.

    Terrorismo significa una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. El terrorismo que sufren hoy las potencias occidentales, pretende crear la insatisfacción de la sociedad civil hacia sus gobiernos, sea cuestionando las acciones de éstos en el exterior como causa que genera los ataques al interior, sea cuestionando su capacidad para ofrecer seguridad a los ciudadanos.

    Un caso ejemplar de lo anteriormente descrito, fue lo ocurrido en España cuando en plena campaña electoral y a pocas horas de ejecutarse las votaciones para elegir presidente (Aznar versus Rodríguez), varias bombas impactaron el sistema de transporte subterráneo. Los simpatizantes de ambos candidatos mantuvieron su posición electoral, pero los indecisos y los que pensaban no emitir el sufragio, modificaron radical y súbitamente su pasiva posición, saliendo hacia las urnas para votar mayoritariamente por el PSOE. El mensaje caló: “Aznar llevó las tropas a Irak, por tanto hoy nos atacan en Espaûa, por ello no más ataques, no más tropas en Irak, no más Aznar”. El terror había logrado sus objetivos.

    Los atentados de julio del 2005 en Londres, también lograron ese efecto. A pesar de las demostraciones estoicas de los ciudadanos ingleses de proseguir su vida con normalidad, ya la sociedad empieza a cuestionar seriamente la presencia de Gran Bretaña en Irak y Afganistán. La guerra -perciben- ha empezado a expandirse y ha llegado hasta su territorio. El conflicto se ha globalizado.

    Luego del triunfo de Rodríguez Zapatero en España y sus inmediatas órdenes para el retorno de los militares desplazados en Irak, es difícil creer que nuevos atentados vuelvan a ocurrir en el país ibérico. Lo que para el caso de Inglaterra es distinto, mientras el primer ministro Blair persista en mantener sus tropas ancladas en Irak y Afganistán, la potencial reincidencia de atentados terroristas es demasiado grande. Similares posibilidades existen ahora de que ataques violentos ocurran en Italia, cuyo gobierno apoya la política militar de Occidente en Medio Oriente.

    Pero ¿En dónde radica el germen de la violencia mediante inmolaciones? Hay varias respuestas. Hoy muchos musulmanes se sienten estigmatizados. La prensa y diversos columnistas, así como políticos y funcionarios de gobierno, han mencionado muy reiteradamente la relación musulmán-terrorista. No con mala intención, pero si con poco cuidado. Además -y esto es grave para el caso particular de Gran Bretaûa- muchos jóvenes seguidores del islam, provenientes de países de Medio Oriente, sufren de racismo y exclusión, la sociedad británica -tradicionalmente selectiva- no asimila fácilmente a los inmigrantes.

    Es decir que la “base cuantitativa” para reclutar voluntarios para que en nombre de un radicalismo religioso y nacionalista ejecuten cualquier caso de inmolaciones que conlleve violencia y destrucción, es amplia y apetecible para aquellos que, en forma deliberada y artera articulan acciones específicas para asestarle golpes severos a las potencias occidentales aliadas en las acciones militares que particularmente las realizan en Afganistán e Irak.

    Lamentablemente todo indica que el uso del terror y las acciones violentas contra la población civil en Occidente, seguirán ocurriendo con la grave y amplia posibilidad de que crezcan en número y en efecto letal. Todos los pronósticos de instituciones de inteligencia públicas o privadas, apuntan hacia ello.

    En un cable emitido por Associated Press recientemente, relacionado con los atentados en Londres, elaborado por Beth Gardiner y William J. Kole, se expone textualmente que: “En una democracia liberal no se necesita ser atacante suicida. Ellos escogieron serlo”, dijo el director de la policía británica, Ian Blair. Ciertamente los atacantes suicidas optaron por una acción radical. En Inglaterra pudieron manifestar públicamente su rechazo a la presencia de tropas occidentales en Irak y Afganistán, con pancartas, altoparlantes o en los medios escritos que cuestionan frontalmente la permanencia militar británica en Medio Oriente. Pero no era ese su objetivo, era en realidad llegar a los extremos. Entonces, cuando en una sociedad -con todo y sus defectos- los disidentes no recurren a las vías legales, sino que optan por la violencia irracional, se hace evidente que la lógica de la guerra -ahora globalizada-, ya rebasó los límites de lo esperado.

    Es muy probable que los enemigos de Washington y Londres hayan estudiado y aprovechado meticulosamente los principios políticos y militares externados por líderes izquierdistas latinoamericanos. De ser eso cierto, la “guerra asimétrica” parece estar apenas comenzando. Ernesto Guevara (“El Che”) recomendaba crear los focos insurrecionales, es decir, la llamada “teoría del foco”, que buscaba crear bloques militares insurgentes precisamente para iniciar la guerra de insurrección hasta conseguir el triunfo final. Según esta teoría, los focos crecerían en número y capacidad, hasta impedir al enemigo una respuesta coherente y efectiva. Ante el fracaso estrepitoso de esta teoría (con los casos particulares de Guatemala y Bolivia), las estrategias revolucionarias optaron por la “Guerra Popular Prolongada” (GPP), que consistía en golpear constantemente al enemigo, en forma accidentada e imprevista, pero siempre constante y sin tregua. La analogía era: “El elefante es fuerte pero su grandeza lo hace débil, porquel piquete constante de cientos de avispas habrán de provocarlo hasta lograr su colapso por desesperación”. Eso mismo parece ahora estar ocurriendo con las acciones suicidas que tienden a multiplicarse, y en una guerra así, asimétrica pero tan mortífera, el desenlace es inimaginable, pero eso si, cargado de sufrimiento y tragedias. Las poblaciones civiles no merecen ser la carne del cañón.

    *http://www.geocities.com/manuelvillacorta/doctor.html

     


    Bienvenida


    Foro de Discusión
     

    ...Viaje a Estados Unidos


    Programa de
    Becas Fulbright


    Todo sobre
    Colfuturo

    Fotos del Desfile de Independencia



    Copyright © 2003-2005 Periódico Amigo - Todos los derechos reservados
    Importante Nota Legal


    Esta página ha sido patrocinada por:
    PANOILCO.COM